El reino de la confusión

De opinión Entre nos Última hora

Entre Nos, por Alfredo Ponce //

No es Jalisco, no es la ciudad, no es el país, es el mundo entero el que está confundido, finalmente sabemos que la destrucción del mundo no tiene que ser causada por una bomba atómica, ni es necesario el tráfico de uranio para hacer daño. La biología, la ciencia que estudia los organismos con vida propia, es suficientemente poderosa para hacer el daño mas impactante en el planeta.

El problema que traemos a cuestas, es que no sabemos cómo reaccionar, ante la presencia del coronavirus, después de seis meses, seguimos estudiando el comportamiento de este organismo invisible, si no es por medio de un microscopio. Esto nos ha traído muchos problemas, el primero es que muchos políticos se metieron a la boca mas comida de la que se pueden comer y se lanzaron a hablar cosas sin fundamentos y que quede claro, que estoy hablando a nivel mundial. Hacer conclusiones o predicciones sin partir de una premisa verdadera, siempre crea una catástrofe y en estos momentos, es lo que estamos sufriendo. Hablaron de una cuarentena que ya va para “noventena” según se prevé y la gente se cansó, sobre todo, porque no hay un panorama claro, porque ya se terminaron los ahorros, porque hay que salir a traer el sustento de la familia.

Seguramente muchos siguen pensando que un día, un gobierno decidirá que se abren las puertas de tu casa y podremos salir a vivir la vida como la vivíamos antes y esa es una gran falacia manipuladora de los políticos. El mundo no volverá a ser igual, se acabaron los abrazo y los conciertos por un buen tiempo, ni siquiera la educación en los recintos será la misma.

El término barato de nueva normalidad, aparte de equivocado filosóficamente, porque si es nuevo no puede ser normal, es otro de los conceptos que confunden y basta ya de tratar de aparentar que saben como se vivirá el futuro. Aquí lo importante es prepararnos a vivir, este momento Kafkiano que nos está sucediendo y recordar aquella frase que le atribuyen al autor a “vivir el futuro como un misterio por definir, no como un lugar para temer”.

LA FASE CERO

Mientras que a nivel nacional, se esta implementando, un proyecto de semáforos de acuerdo a la gravedad estadísticamente que presenta la epidemia, en Jalisco se ha diseñado lo que se llama Fase Cero, lo cual se debe de entender, como una preparación para tratar de reintegrarse, lo mas posible, a las actividades que se venían desarrollando por cada persona. Esta semana se inicia la apertura de algunas empresas, que no conglomeren a las gentes y que cumplan con ciertas medidas de prevención. Se entiende que 90 mil negocios levantarán sus cortinas, con un permiso otorgado por el gobierno, que será público al pegar una calcomanía en sus aparadores. La medida parece un buen esfuerzo, sin embargo, dentro de esta fase se prevé que mas de un millón de personas saldrán a la calle a utilizar el transporte publico y eso puede ser un detonante, que al menos a mi me pone nervioso. Seguimos entre la espada y la pared y seguimos en medio de la neblina densa, que no nos permite ver mas allá de una muy corta distancia.

LOS TEMORES DE JALISCO

La Universidad de Guadalajara, hace un estudio proyectado con base en la probabilidad de contagio y la estadística de aislamiento y nos dejan fríos cuando nos dicen que el pico máximo de la epidemia será el 20 de julio y si seguimos como vamos para ese momento Jalisco tendrá 15 mil defunciones. Las medidas aplicadas hasta ahora, han sido ineficientes porque a final de cuentas, cada quien ha hecho lo que le pega la gana, empezando desde la controversia de si usar o no cubre bocas y de cómo se debe usar, porque muchos traen un artefacto que les cubre la barbilla y otros se lo ponen en el cuello, como nueva moda de bufanda.

Nos hace falta conciencia, información y educación. Además, de poco nos sirve que todos los días nos estén contabilizando las defunciones. Debemos entender que la estrategia de abordar el problema ha sido un fracaso global, recordemos “si no obtienes el resultado que buscas , no cambies el objetivo, cambia el plan”.

No podemos seguir diciéndole a la gente, que empieza a sentir síntomas de la enfermedad, que se vaya a su casa y que si siente que se ahoga, entonces regrese a ver si hay un respirador desocupado, por que lo que estamos haciendo es convertir a los hospitales en camas para fallecer. El tratamiento debe iniciar desde los primeros síntomas, como en la apendicitis, si tienes dudas del diagnóstico, hay que abrir el abdomen, aunque la apéndice esté sana, no podemos seguir esperando a que el organismo empiece a fallar, para tratar de curarlo. ¿A poco cuando el carro te empieza a fallar, te esperas hasta que te deje tirado?, entonces porqué actuar diferente. El objetivo es curar a los pacientes, no contar cuantos se mueren, hay que dejar el protagonismo a un lado. Es como ver que se te está quemando tu casa y esperar a que se consuma mas de la mitad para tirarle una cubeta de agua.

Nos encontramos en una semana.

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