Prometer no empobrece

De opinión Entre nos Última hora

Entre Nos, por Alfredo Ponce //

Los principios de vida y los valores humanos, no deberían cambiar entre un simple mortal, como usted o como yo y una autoridad, un gobierno o una empresa. La lógica de la vida no cambia cuando tu te sientas en un escritorio elegante o cuando, por mandato del pueblo tomas decisiones. Lo trascendente es analizar que quienes apoyaron tu liderazgo, esperan que cada una de las decisiones que tomes, sean en beneficio de la comunidad, del grupo, de la sociedad. No le importa a la gente si eres de cual o tal partido, le importa que cumplas tus promesas de servir, que seas congruente entre lo que dijiste un día como candidato y lo que haces ahora como gobernante.

EL DINERO NO ES LA VIDA

En cuestiones de dinero, las cosas son muy claras, primero, hay que entender que nadie te lo regala, segundo, hay que saber que no puedes gastar mas de lo que produces, de lo que tienes, de lo que es tuyo y tercero, cuando pides dinero prestado, debes estar seguro de que estás hipotecando algo y de que el préstamo tiene que ser pagado de una o de otra manera, tarde o temprano. Además, es bueno agregar un principio de justicia, si el dinero lo pides tu y te lo entregan a ti, eres tu el que tiene que pagarlo, no puedes pedir prestado y decirle a tus hijos que sus nietos, cuando nazcan, tendrán que trabajar para pagar lo que tu te vas a gastar. Los que hemos estudiado alguna vez economía y finanzas, tenemos claro que el peor momento para pedir un préstamo es en los tiempos de crisis, en realidad es cuando mas te debes de apretar el cinturón.

LOS DINEROS DEL GOBIERNO

En cuanto a gobiernos se refiere, las cosas no son tan complicadas. Los gobiernos no producen dinero. Los gobiernos no generan riqueza. El pueblo, con su esfuerzo, con el sudor de la frente y especialmente los empresarios, son los que se juegan sus ahorros, para producir bienes y servicios. El gobierno, solamente impone al pueblo, cuotas, de acuerdo a lo que las leyes le permiten y posteriormente, las administra, de acuerdo a un plan de desarrollo que deben haber presentado oportunamente, discutido y aprobado. Lo que espera, quien contribuye a la riqueza, el que paga los impuestos, el que trabaja, el pueblo pues, es que se programen obras públicas para que se invierta el dinero que ellos han producido y aportado.

El pueblo contrata a unas personas para que le sirvan, o sea, el gobierno no es tanto autoridad sino servidor publico y empleado del pueblo. Es por eso que cualquier cambio en los proyectos financieros, debería ser consultado con el pueblo mismo. No hablo de partidos, de gobiernos o de personajes directamente, ningún gobernante debería de tener la posibilidad de pedir dinero prestado, sino es que lo vaya a pagar durante el término de su administración.

Lo dije en tiempo de Duarte y de los Moreira. Esto debe ser regulado ya, no podemos seguir permitiendo que se busque un resquicio legal para irse por ahí, en cuanto a solicitar dinero prestado. Lo único que podría ser aceptado como razonamiento extremo, para endeudar al pueblo, sería una catástrofe que involucre la salud del pueblo. Cualquier endeudamiento debe ser consultado públicamente a los que van a quedar endeudados, es decir al pueblo, por medio de una consulta popular llevada a cabo por un organismo con certeza de su honorabilidad y no a través de los diputados, que como todos sabemos se manejan por intereses que no entendemos.

BIENESTAR O RIQUEZA

Muchos, se rasgan las vestiduras ante la declaración del primer ministro de China, Li Keqiang, de que ellos ya no están concentrados en el crecimiento del PIB en su país y que se enfocarán en el bienestar de su pueblo. A mi no me parece ninguna locura, de hecho me parece que debería de ser la filosofía humanista de cualquier gobierno. De nada sirve a la población de un país andar presumiendo que el PIB está creciendo cuando sus bolsillos están vacíos, cuando los índices de pobreza están arriba, cuando su gente no tiene que comer.

No comulgo con la idea de quitarle a los que tienen para darles a los que no tienen, eso ya está comprobado que no funciona. Lo que necesitamos es tener una base de justicia social para todos, que todos tengan acceso a la salud, al alimento, a la educación, al empleo y a la justicia. Después de eso, que cada quien se rasque con sus uñas y que tenga la justa recompensa por sus esfuerzos. Especialmente, en estos tiempos de crisis, cuando la economía anda “patas pa arriba”, podemos asegurar, que todas las economías del mundo decrecerán entre el 10 y el 25 por ciento, este fatídico año de 2020, sufrirá mas el país que mas pobre es y menos produce.

De que me sirve ser rico si no tengo bienestar, si no tengo salud, si no puedo educar a mis hijos, si no tengo empleo y si la justicia se aplica solo a los ricos. No nos hagamos bolas, primero estar bien y después hablar de riqueza y esto es por el bien de todos.

Recuerdo una frase de JFK, “Si una sociedad libre no es capaz de ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar un día a sus pocos ricos”, así es que a ponernos las pilas.

Nos encontramos en una semana.

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