Violencia en la Huacana

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Por Hugo Manterola

El dia 26 de mayo, durante un patrullaje, un grupo de soldados, fue sorprendido por habitantes civiles, detenidos, desarmados, convertidos en rehenes y obligados a que hablaran con su jefatura, para que regresaran “al pueblo”, armas que habian sido decomisadas, aparentemente, durante un enfrentamiento. Las autoridades, accedieron y devolvieron el armamento, que habia sido confiscado, a quienes se identificaban como guardias comunitarios, de un pequeño poblado  en el estado de Michoacan.

El contexto

La Huacana, es un pequeño municipio, al sur  del estado de Michoacan, con menos de 40 mil habitantes, está ubicado entre Morelia y Apatzingan, su nombre viene de la lengua chichimeca y significa “lugar de vestidos”. Es parte del distrito XII federal, que tiene su cabezera en Apatzingan.

El 20 de noviembre de 1861, fue decretado municipio. Actualmente, gobierna el PRI, luego de que  el 1 de julio de 2018, resultara ganador su candidato, Rubén González Gómez, quien se identifica como arquitecto y empresario.

Este, como  muchos otros municipios del estado de Michoacan, tiene historias de violencia y fue una de las regiones donde en el año de 2013, se fundaron las autodefensas, que pretendian proteger a la población de las agresiones de la familia michoacana.

No hay seguridad con impunidad

La inseguridad en la que se vive en el pais, es la prioridad número uno a resolver, y por tal motivo, hay que tomar medidas eficientes, para que nuestro pueblo viva en paz. Pero el punto de partida, debe ser, el respeto a nuestras fuerzas armadas, no se debe permitir, que a nuestros representantes del ejercito mexicano, los desarmen y sean sometidos.

Si bien es cierto, que los militares actuaron con prudencia, para no responder con fuerza ante la agresión, no debe haber negociación, cuando se imparte la ley. El ejercito cumple con su trabajo y se le debe respetar, el cumplimiento del deber no debe ser motivo de cabildeo,  en ninguna circunstancia, se deben atender exigencias y demandas, cuando se trata de actos ilegales y que propician inseguridad, dejemos claro,  devolver las armas a los pobladores de La Huacana, es algo que no se debió haber hecho.

El acto, a final de cuentas, puede describirse, como humillante y la percepción de vulnerabilidad de la autoridad, no puede ni debe repetirse, porque no podemos pretender un país seguro, mientras se tolere que se transgredan las leyes, ni  mientras exista impunidad.

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