Soldados sin fusil

De opinión Entre nos Última hora

Entre Nos, por Alredo Ponce //

Alberto siempre soñó con ser médico, la ilusión de verse vestido de blanco, con un estetoscopio en el cuello y auscultando a un enfermo, para llegar a un diagnóstico que pudiera curar el dolor de los pacientes, lo fue llevando hasta llegar a ser médico adscrito del IMSS, en el área de medicina familiar.

Todo era miel sobre hojuelas, era joven, con una familia en formación y la vida le sonreía, hasta que apareció el maldito virus procedente de China y terminó siendo el encargado del área de COVID, en un hospital importante en la frontera de Tamaulipas. Pero la misma historia de muchos médicos del mundo, terminó contagiándose de la enfermedad temida y llegando hasta la gravedad extrema, de ser intubado. Los pulmones quedaron inservibles, del daño tan agresivo que sufrió el médico. Lo peor del caso, es que siempre estuvo en el frente de batalla, de una guerra en la que no le dieron un fusil para defenderse. Nunca tuvo los elementos suficientes para protegerse. El sistema inhumano para los trabajadores de la salud, simplemente se está dedicando a honrar a los que entregan su vida por curar la salud del pueblo, con palabras, pero los hechos están muy distantes.

ABANDONADO A SU SUERTE

Desgraciadamente, Alberto, el médico soñador que quería salvar al mundo, en este momento, requiere de un trasplante pulmonar y es muy triste que sus amigos y compañeros, andan haciendo rifas para que por medio de la coperacha popular, se le pueda apoyar a él y a su familia.

En verdad que el coraje nos invade, por este sistema injusto, que debería estar comprometido con los médicos y trabajadores de la salud, que están en situación de crisis, por haberse contagiado. No somos soldados, somos médicos. Exigimos que las instituciones como el IMSS, se hagan responsables de los casos como el de Alberto, para que se les ofrezca la mejor atención posible, en el estado de desgracia que se encuentran.

No podemos permitir, que se tenga que andar pasando la canasta, para conseguir unos pesos para poder apoyar a una familia, que se encuentra en la angustia total. El sistema necesita rediseñarse, para que los médicos y trabajadores de la salud que están en la primera línea de atención, tengan seguros de atención medica, que les cubra todo a ellos y su familia, que se les otorgue becas de estudios a los hijos de los que han entregado su vida, por la salud del pueblo, que se les entregue la certidumbre de un techo digno, a quienes han quedado desamparados, por la ausencia de un jefe de familia. No podemos permitir que se siga abandonando a su suerte, a quienes entregan la vida por la salud de todos.

PRESAGIO DEL CAOS

Todos los días, nos damos cuenta, de que las estadísticas de desastre, por el número de victimas de COVID, va en aumento, la de ayer es rebasada por la de hoy, mientras que la de hoy será menor que la de mañana. Lo más desesperante, es que vemos que no hay planes certeros. No hay flechas de precisión. Hay solamente ocurrencias. Las política públicas, son incongruentes. Los políticos piensan que la gente se puede contagiar en la tienda que vende ropa, o lentes y hay que cerrarla, pero no se contagian en donde venden cerveza o en el camión donde se transportan. No nos damos cuenta, de que si hay cierre, tiene que ser total o no sirve de nada. No entendemos, que las reglas sin castigo, no sirven en este momento de la vida. Se requiere de leyes claras, para castigar a quien no sea solidario con el momento de crisis que estamos viviendo. Se requiere que ahora sí, los mejores hombres y mujeres, los más preparados se sienten a buscar las soluciones, que el pueblo necesita. No necesitamos de grilla, es momento de que los políticos profesionales, esos que siempre han vivido del sueldo del presupuesto publico, se hagan a un lado y que se busque la solución entre la gente mas preparada, los que verdaderamente saben lo que es un virus, cómo detectarlo y cómo combatirlo.

Ahora sí, mas vale una colorada que muchas descoloridas, o nos ponemos las pilas o nos va a llegar el incendio a las casas de todos.

¿Cuántos muertos más se van a ofrendar, por el egoísmo de los políticos? Que mientras ven el llanto en la casa del pueblo, siguen pensando en como mantenerse en el poder.

Mientras tanto, la familia de Alberto y de muchos Albertos que hay en el país continúan viviendo en la angustia total, de no saber qué les depara el mañana. No seamos insensibles, que nos podemos quedar sin médicos.

Nos encontramos pronto.

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