El fideicomiso de las carnitas

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Entre Nos, por Alfredo Ponce //

Carlos es un médico empresario, logró abrir un hospital y gracias a su trabajo arduo pasa por una buena situación económica. Le entrega a su señora esposa, semanalmente 10 mil pesos para el gasto de la casa, como lo hacen muchos jefes de familia. Mayra, su esposa, le da un billete de 5 mil pesos a Juan, el chofer de la casa, para que le vaya a comprar tortillas y un kilo de carnitas. Juan no regresó el cambio del billete de 5 mil pesos.

Mayra le pide al chofer, lo que sobró del proyecto de la compra de tortillas y carnitas y Juan le dice: “los metí en el banco, para que si algún día, necesitamos comprar carnitas y tortillas y usted no tiene dinero, sacamos el dinero que necesitemos de esa cuenta y no sufrir porque no hay presupuesto, en el banco, pedí asesoría y me dijeron que los metiera a una cuenta que se llamará fideicomiso de carnitas y tortillas y me van a cobrar un interés muy bajo por tenérmelo guardado”.

Nota: cualquier parecido con alguna historia real es simple coincidencia.

FIDEICOMISOS O TESTAMENTOS

El fideicomiso es una figura jurídica de confianza, donde la persona X entrega a la persona Y, bienes o activos, para que los administre y de acuerdo a las reglas conveniadas, le entregue los beneficios a una tercera persona que es la persona A, hasta que concluya el contrato y por ende el fideicomiso, en cuyo caso, los bienes deberán ser entregados a la persona Z, que pudiera ser la misma persona que los depositó, que es la persona X.

Esto se creó como una figura en la ausencia de un testamento y se ha manejado desde el siglo uno según los antecedentes históricos. Han intervenido en modificar esta figura legal, personalidades del derecho romano como por ejemplo los emperadores Claudio , Vespasiano, Octavio Agusto y Justiniano.

En México, se ha utilizado con relación a la administración pública desde la segunda década del siglo pasado. La SCJN definió en el año de 1979 a los Fideicomisos Públicos, como un “Negocio Jurídico”, por medio del cual, el fideicomitente constituye un patrimonio autónomo, cuya titularidad se concede a la institución fiduciaria, para la realización de un fin determinado. Importante es decir que cada fideicomiso tiene circunstancias especiales, como “el secreto bancario”, que impide saber a donde van los dineros. La coartada perfecta para evitar la transparencia.

LA GUERRA Y FARSA DE LOS FIDEICOMISOS

En nuestro país hay algunos datos como el de la organización Fundar, que señala que hay en diversos fideicomisos, creados con dinero público, $835 mil 033.7 millones de pesos. Para los defensores de los Fideicomisos, me gustaría saber la razón por la que argumentan, que el dinero que el estado me ha requerido, por medio del pago de mis impuestos y después se lo ha otorgado a una dependencia pública, tenga que ser administrado por una entidad privada. No entiendo como se puede defender la privatización de los dineros públicos.

Hay fideicomisos tan aberrantes que sus beneficios se otorgan para arreglar las casas de algunos funcionarios. Otros dineros de fideicomisos, se han utilizado para apoyar a empresas transnacionales, rompiendo los esquema modernos, donde las empresas otorgan dinero para la investigación a universidades, por medio de la figura de transferencia de tecnología, acá lo hacemos al revés. Es tan aberrante el asunto que hay un fideicomiso a nombre de un ex secretario de Hacienda y no sabemos donde está ese dinero.

Lo simple es, que si a cualquier entidad pública se les entrega su presupuesto y no lo gastan, se lo regresen a las arcas de la nación, no que lo metan al banco para esconderlo.

POLITIQUERIAS Y POLARIZACIÓN

La polarización y el intento de manipulación de los votos, no puede estar por encima de los bienes de la nación y los políticos no lo entienden. Ahora, se envuelven en la bandera de los fideicomisos, como si en realidad estos hayan ofrecido beneficios reales a la sociedad.

Por favor informen en qué lugar estamos en las estadísticas internacionales como innovadores científicos, gracias al gran apoyo de los fideicomisos, o si estos nos hacen ser una potencia mundial en deportes, por el apoyo que les damos al talento deportivo de alto rendimiento, o si los apoyos al cine se traducen en grandes obras cinematográficas.

Muchos se agarran del fondo para desastres, olvidando muy pronto que el último temblor que sufrimos, estuvo lleno de corrupción y que recibimos ayuda internacional, que después se manejó como parte del presupuesto de ayuda para desastres y nunca nadie transparentó los números.

Dejemos de defender lo indefendible.

Es el gobierno, el que tiene la obligación de administrar, no son las instituciones financieras. No debemos permitir que nuestro dinero se esconda por medio de figuras privadas, que nos siguen faltando el respeto, pensando que somos poco inteligentes y ante todos, sacan su mesita y nos juegan el dedo en la boca diciendo: “a ver señores, donde quedó la bolita”.

Nos encontramos en cualquier momento.

Facebook: @DrAlfredoPonce

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